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Reunión ordinaria de febrero

El 6 de febrero de 2014 tendrá lugar la reunión ordinaria del Grupo de Coordinación.

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El Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático habla con los periodistas

 

“Muchas veces escuchamos hablar de cambio climático y a veces es difícil entender qué es lo que tiene que ver con nosotros, qué tiene que ver con la salud, con la actividad productiva y lo asociamos más que nada a temas ambientales”, señaló la subsecretaria del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), Raquel Lejtreger, al dar inicio al encuentro del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático con periodistas, que se realizó el 28 de octubre de 2013 en el Centro de Formación de la Cooperación Española. 

Tras las palabras de apertura de Lejtreger, el director de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), Jorge Rucks, informó la razón de ser del SNRCC y los objetivos que tiene como articulación: “Como una instancia de trabajo transversal de las distintas instituciones que requieren de coordinación por las características mismas del cambio climático. Cuando se crea el sistema se crea también pensando en la variabilidad climática como un aspecto que Uruguay es importante debido a las condiciones de variabilidad de factores climáticos que hace que el país enfrente condiciones de escasez de agua o inundaciones, factores que se unen al proceso de cambio climático y van definiendo necesidades que adaptación de esa variabilidad climática”.

La articulación de las distintas instituciones y la diversidad de aspectos del cambio climático y la variabilidad estuvieron presentes en el encuentro con los expositores.  En este contexto, Ramón Méndez, Director Nacional de Energía y Tecnología Nuclear, además de señalar la importancia que tiene el cambio climático para el futuro del planeta, se refirió al sector energético e informó que Uruguay en 2015- 2016 más de la mitad de la energía que consuma el país va a ser  renovable a partir de la energía eólica, la biomasa, la energía solar térmica, la utilización de pequeñas centrales hidráulicas y los  biocombustibles. 

En el ámbito de la salud y el cambio climático, la Dra Carmen Ciganda, directora de la División Ambiental del Ministerio de Salud Pública, explicó cómo el clima afecta la salud de las personas. Por un lado, a través de la ola de calor o la sequía, que afecta de forma directa en las personas; Por otro, la certeza de que va a aumentar la temperatura “posiciona al país a un escenario más propenso a enfermedades de transmisión por vectores”. Por último, las consecuencias de las transformaciones en la producción hacen que ciertos alimentos no sean accesibles para las poblaciones más vulnerables. 

En relación con el agro, el ingeniero Walter Oyhantçabal, director de la Unidad Agropecuaria de Cambio Climático del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP) informó del proyecto "Ganaderos familiares y cambio climático" que brinda apoyo financiero a pequeños productores para efectuar pozos con el fin de  almacenar agua, tajamares, pequeñas represas e introducción de sombra y abrigo, mientras que Luis Santos, director de la Unidad de Cambio Climático de la DINAMA del MVOTMA,  señaló las políticas concretas de adaptación costera que se están desarrollando en Colonia, San José y Canelones.  

Durante la segunda jornada con periodistas se visitó el balneario Kiyú, en San José, para conocer de cerca las medidas que se están llevando adelante para proteger el paisaje dunar.

 

Uruguay en la Convención de Naciones Unidas

 








Hoy viernes 22 de noviembre culmina la 19 ª Conferencia de las Partes (COP19) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC ), una reunión que  congregó durante dos semanas en Varsovia (Polonia)  a delegaciones gubernamentales de 195 países con el fin de avanzar en una solución al problema global del cambio climático. Uno de los objetivos de este encuentro es la creación del fondo verde para el clima, un mecanismo para financiar la lucha contra el cambio climático.

 

La posición de Uruguay frente al fenómeno de cambio climático es la de avanzar por un lado en la adaptación, entendiendo como central el apoyo a los países en desarrollo para ello, independientemente de su renta. Y por otro lado,  mejorar en la mitigación, para lo que Uruguay considera que se necesita delliderazgo de los países desarrollados para asegurar que la temperatura media del planeta no supere los 2ºC durante este siglo. 

 

En este contexto, la subsecretaria del Ministerio de Vivienda Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Raquel Lejtreger, señaló en su discurso en el Segmento de Alto Nivel, que reúne a ministros y viceministros de todo el mundo, que el Uruguay necesita recursos para la adaptación al tiempo que  avanza a grandes pasos en los compromisos de mitigación “en el sector energía incorporando energías renovables en un plan a 2030. Para 2015 tendremos el 90% del consumo de electricidad generado por energías renovables, y en ese empeño persistimos. Pero necesitamos el apoyo de fondos nuevos e incrementados para atender tanto a la adaptación como para la mitigación. Hemos presentado diferentes NAMAS y entendemos que debemos tener acceso al financiamiento de los Planes Nacionales de Adaptación”.

 

Uruguay trabaja activamente en la agenda nacional y regional para encontrar soluciones adecuadas al problema del cambio climático.  En el ámbito nacional, a través del Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático, un espacio de articulación institucional que, entre otros objetivos, busca conseguir una posición única en la CMNUCC.

 

Nuestro país también trabaja intensamente  para alcanzar un consenso entre los países de la región que permita acuerdos globales con una fuerte cooperación de América Latina y el Caribe. En este sentido  se ha acordado la Agenda Ambiental Regional del MERCOSUR, impulsada junto a otros países vecinos, que entre las cinco líneas estratégicas incluye la Gestión de Riesgos de Desastres, por su impacto en las poblaciones vulnerables.


Las consecuencias de los desastres están vinculadas a las desigualdades territoriales, la pobreza y la exclusión, como lo muestran los 10 millones de afectados y 4.000 muertos que dejó el reciente tifón en Filipinas.  Este ejemplo devastador evidencia de la necesidad de establecer rápidamente un mecanismo financiero para hacer frente a las pérdidas y daños por eventos climático extremos, como lo han manifestado varios países  en Varsovia.


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Reunión ordinaria de febrero

El jueves 6 de febrero de 2014 tendrá lugar la reunión ordinaria del Grupo de Coordinación.

Uruguay en Naciones Unidas

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A una semana de finalizada la 19ª Conferencia de las Partes (COP19) de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se realizó entre el lunes 11 y el domingo 24 de noviembre en Varsovia, Polonia, la subsecretaria Raquel Lejtreger analizó los principales resultados y los desafíos futuros.

La Conferencia se inició teniendo por delante un camino difícil para los acuerdos, teniendo en cuenta los planteamientos así como la coyuntura de los países en desarrollo lo que generó impacto ya no sólo con relación a los compromisos futuros sino también con aquellos previamente asumidos, pero tomó una impronta que permitió poner en discusión el tema pérdidas y daños vinculados a eventos climáticos extremos. Este aspecto fue priorizado por nuestra región días antes durante la XVIII Reunión Ordinaria de Ministros de Medio Ambiente del MERCOSUR y Estados Asociados, en cuyo encuentro Uruguay asumió la responsabilidad de trabajar en la formulación de proyectos vinculados a la Gestión de Riesgo de Desastres (primer lineamiento estratégico definido en esa reunión por su impacto en inclusión social).

Si bien se esperaba que en esta Conferencia se establecería el mecanismo financiero para pérdidas y daños, según lo acordado en anteriores conferencias, el énfasis que tuvo en todas las discusiones puso de relieve otras temáticas que nuestros países siempre han tratado de visibilizar. Ésto se vio acentuado por las consecuencias del tifón que azotó Filipinas los días previos, y que tan sentidamente fue compartido en Varsovia. Por esa razón se entendió que el desafío era trascender la espontánea solidaridad para alcanzar una estrategia de compromiso con continuidad, lo que cristalizó en el Mecanismo internacional de Varsovia para pérdidas y daños asociados con los impactos del cambio climático.

Este mecanismo quedó definido que funcionará bajo el marco de Adaptación de Cancún. Uruguay es uno de los países elegibles a los Fondos de Adaptación por su grado de vulnerabilidad. Según Lejtreger “ésto permite que haya una nueva oportunidad, tener un mecanismo específico para compensar cuando hay pérdidas, cuando se produce un desastre, cuando hay una inundación y poder afrontar de forma diferente esta situaciones. Todavía no está establecido cómo se van a dotar estos fondos, pero lo importante es que hay un avance en términos de igualdad. Algunos países que son los productores de las consecuencias de los desastres -por años de producción abusiva del entorno y el ambiente- deberán dotar a este fondo de recursos para aquellos países que no tienen ese grado de desarrollo y que no fueron los que provocaron esa situación que hoy tenemos pero sí sufren sus efectos, puedan hacerse de recursos para recuperarse de manera que necesiten.”

Raquel Lejtreger explicó la importancia de tener todas las miradas de forma integral y simultánea y que todas las acciones de la recuperación post desastre, así como las vinculadas a las pérdidas y daños estén vinculadas al proceso de desarrollo sustentable y por lo tanto también de adaptación. Estas acciones que son inmediatas no pueden perder de vista que tienen que ser constructivas de un camino de sostenibilidad y adaptación. Esas acciones se disparan por un hecho puntual y se encuentran con algún otro proceso que ya existía o tendrá que crearse a partir de ese momento.

Entonces la vulnerabilidad es una parte, y, las amenazas otra, y es en esa sumatoria no lineal que se producen los efectos de los desastres. Los eventos extremos son cada vez más recurrentes y “la variabilidad climática en nuestro país está constatada”.

Cuando uno trabaja con una mirada de largo alcance temporal, planificando el futuro y anticipándose a los sucesos se pueden prevenir situaciones. Por ejemplo: hoy se puede identificar una zona en donde sería imposible realizar una construcción de vivienda previendo que ese lugar puede ser inundable, porque sabemos que cada 10 años aproximadamente va a haber una inundación, pero quizás se puede de igual forma construir con una tecnología o diseño que tenga en cuenta esos sucesos y por ejemplo elevar la vivienda, acondicionar en mayor altura su instalación eléctrica, u otras medidas adaptativas.

Lo mismo sucede con la producción. Hoy el MGAP cuenta con un proyecto para pequeños productores agrícolas que tiene que ver con la creación de capacidades y el fortalecimiento de su resiliencia frente a eventos extremos, porque nuestro país está siempre entre sequías e inundaciones. Esto es parte de lo que tenemos que hacer como con cada uno de los sectores vulnerables, ya sea por las condiciones físicas como de socioeconómicas. La zona costera como espacio físico es también altamente vulnerable y allí también el cambio climático tiene importantes efectos teniendo en cuenta además los crecientes niveles del mar. Allí también hay que poner un énfasis en términos de adaptación y prevenir.

El año que viene la Conferencia de las Partes será en Lima; “queda un año para empezar a armar esa visión que puede llegar a ser común o no, pero en la que de alguna manera América Latina tiene que quedar fortalecida con sus prioridades en Lima. Creo que ese es un desafío pendiente, cómo estructurar institucionalmente toda esa red a partir de las fortalezas y debilidades que se presentan y las muchas diferencias así como temas en común entre los países de América Latina y el Caribe” subrayó la subsecretaria. “Tenemos que apoyarnos y apoyar esta oportunidad histórica de que en nuestra región convergen las ideas de muchos gobiernos y profundizar esta visión común en todos los ámbitos”.

Además, agregó que en América Latina se está avanzando con pasos importantes. Y que está la perspectiva de los proyectos que se tiene desde el MERCOSUR pueden resultar estructuradores de un camino. “Nosotros como país tenemos que comprometernos y seguir trabajando aunque sea con uno, con dos, con tres países, en el marco del MERCOSUR, de CELAC, de UNASUR y fortalecer nuestra región, no tenemos que hipotecar ese trabajo que es el que nos conduce a nuestro objetivo prioritario, que es integral y junto con la reducción de la pobreza es asegurar la mejor calidad de vida para todos, lo que también comprende trabajar en la reducción de las desigualdades territoriales y las vulnerabilidades ambientales” resumió.

Las costas se adaptan al cambio climático

César Callero es un maragato de adopción orgulloso de Kiyú, lugar donde vive y del que sabe numerosas historias. Entre sus relatos, Callero cuenta que está satisfecho con el trabajo que ha hecho para la Intendencia de San José. Mira la playa de Parador Chico y señala la arena para contar los estragos que causó el temporal de 2012 y la diferencia que hubo con las lluvias que cayeron en 2013, que fueron amortiguadas gracias a la colocación de las cercas captoras de arena que permitieron que se modifique el perfil de la playa al comenzar a formarse pequeñas dunas y sacar presión del agua a las barrancas característica de esta playa.  La medida está dando resultado: a solo tres meses de la colocación de estos cercos, la arena está cubriendo la mitad en la mayoría de los tramos de cerco y se espera que estén prácticamente tapadas cuando llegue el verano. 
 

Esta iniciativa se enmarca dentro del proyecto “Implementación de medidas piloto de adaptación al cambio climático en áreas costeras de Uruguay”, ejecutado por la Unidad de Cambio Climático del MVOTMA y financiado por Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF, por sus siglas en inglés) a través de PNUD Uruguay. En San José, donde participaron la Intendencia y la Comisión de Vecinos, la propuesta para Parador Chico incluyó, además de las cercas, el manejo de pluviales ─para que el agua no llegue a la playa por varios lugares─ y el ordenamiento de los vehículos. También se colocaron cercas en Playa Pascual y Ordeig, en esta última, a su vez, se ordenó el ingreso de los pescadores y se colocarán troncos para impedir el ingreso de vehículos. A estas propuestas se le sumaron talleres de capacitación y  sensibilización con la comunidad local y con grupos de jóvenes. 

 

“Todas estas medidas mejoran la resiliencia del ecosistema costero potenciando su capacidad de adaptación y disminuyendo la energía del oleaje y la erosión por escurrimiento de aguas pluviales en eventos de fuertes lluvias”, señala Inti Carro, de la Unidad de Cambio Climático, quien sostiene que en el caso de no emprenderse ninguna acción habría un aumento de avance del mar que erosionaría la costa y la barranca, y se produciría una pérdida mayor de los ecosistemas en el entorno costero. 

 
Los escasos costos de implementar las cercas es una de sus ventajas: se armaron con vegetales de las podas de los patios, jardines y espacios públicos de los municipios costeros, lo que permitió reutilizar residuos orgánicos y disminuir los volúmenes de residuos urbanos y los gastos de traslado. A su vez, la  poda sistemática de las áreas verdes públicas y su utilización en las obras de recuperación dunar disminuyen los riesgos vinculados a la caída de árboles durante temporales de viento y la propagación de incendios forestales.
 

Carro explica que “la recuperación dunar es considerada una medida de adaptación al cambio climático cuyo objetivo es mejorar la calidad de las playas y ecosistemas costeros mediante la reconstrucción y conservación del ecosistema dunar. Esta medida se considera de alta relevancia para la amortiguación y disipación de la energía del oleaje durante eventos climáticos extremos y por ende para la reducción de la vulnerabilidad de la zona costera frente al cambio climático”.

 

El proyecto también está trabajando en  recuperación del ecosistema costero en los departamentos de Colonia, San José, Canelones y Maldonado. Se espera que los gobiernos locales generen capacidades que les permitan adaptarse al cambio climático y hacer un monitoreo ambiental de sus ecosistemas  costeros con participación de la comunidad. Una política que está en sintonía con las políticas del Estado relacionadas con el cambio climático y la variabilidad climática. 

 
La adaptación al cambio climático, entendida como un proceso de adopción de medidas para incrementar la resiliencia y reducir los riesgos climáticos, posee una importancia crucial para Uruguay que es un país especialmente vulnerable en la costa y en otros sectores vinculados al clima. En este contexto, hace cuatro años que está funcionando el Sistema Nacional de Respuesta al Cambio Climático (SNRCC), un espacio interinstitucional cuyo objetivo es coordinar y planificar las acciones públicas y privadas necesarias para la prevención de los riesgos, la mitigación y la adaptación al cambio climático.
 
 
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